EN BUSCA DE FÉLIX RODRÍGUEZ.

Al más célebre naturalista español se debe la serie de televisión ‘El hombre y la tierra’, muchos de cuyos capítulos fueron filmados en el corazón del Parque Natural de las sierras jienenses de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio natural protegido del país.

Una de las escenas más memorables y recordadas de la serie de televisión El hombre y la tierra, considerada por la Academia Española de Televisión la mejor serie de la historia, fue aquella en que un águila real captura a un pequeño cervatillo en un alto roquedal perdido en las intrincadas sierras de la Península Ibérica. La escena fue grabada un mediodía por el equipo del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente en un paraje conocido como Poyos de la Mesa, en el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio natural protegido del país.

Aquella escena no es la única de la que los telespectadores tienen recuerdo. Otra de aquellas secuencias fue la lucha una tarde de mediados de otoño entre dos venados de poderosa cornamenta por hacerse con el mayor número de hembras. Aquel enfrentamiento lo grabó Rodríguez de la Fuente en una de las colas del pantano de El Tranco, uno de los mayores mares interiores de Andalucía, un inmenso embalse de agua dulce en el centro del parque natural. Aquel lugar donde el naturalista colocó las cámaras es hoy mirador de obligada peregrinación para los amantes de la célebre serie de televisión.

Del mirador a la Torre del Vinagre.

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Desde él se advierte una panorámica impagable de las sierras, los bosques y la quieta lámina de agua en el que remansa sus fuerzas el recién nacido río Guadalquivir.Del mirador a la Torre del Vinagre. El doctor Félix Rodríguez de la Fuente halló en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas un marco perfecto para divulgar su mensaje conservacionista. El parque le rinde hoy tributo a través de una de las rutas turísticas más apetecibles de cuantas se pueden realizar dentro de los espacios naturales protegidos de la mitad sur peninsular.

La ruta discurre a lo largo del eje central del parque, en dirección norte sur. El itinerario parte del mirador que lleva su nombre y desciende hasta el Centro de Interpretación de la Torre del Vinagre donde junto a maquetas y paneles informativos que informan de los valores del lugar hay un museo de caza que exhibe piezas en taxidermia y cornamentas de muflones, cabras hispánicas, gamos y ciervos que pululan estos bosques. Al lado de la Torre del Vinagre, una sólida construcción en piedra integrada en mitad de los pinares abre sus puertas el jardín botánico donde están representadas algunas de las 2.170 especies distintas de plantas y de los 34 endemismos únicos en el mundo que sólo germinan aquí.

Los Campos de Hernán Perea.

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A un par de kilómetros, tras cruzar el cauce alto del Guadalquivir, se halla la piscifactoría del río Borosa, las cascadas y el camino que se adentra en uno de los senderos más idílicos y deslumbrantes de la naturaleza andaluza. El camino deja a un lado la bella estampa del agua precipitándose por las fallas rocosas del arroyo de las Truchas. Ruta arriba, el caminante alcanza las lagunas de Valdeazores, situadas en un altiplano en el límite que establecen las sierras de Cazorla y Segura.

Se encuentran no muy lejos de los Campos de Hernán Perea, un territorio de soledad y silencio, a más de mil quinientos metros de altitud, cuyos cielos sobrevuelan las últimas águilas reales y los recuperados quebrantahuesos. Rodríguez de la Fuente anduvo estos olvidados parajes a la búsqueda de la fauna ibérica. Su mensaje sigue vivo y reencontrarse con su huella es una tarea apasionante en el parque natural más grande de España.

FUENTE: OCHOLEGUAS.COM

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