SESIONES MAGISTRALES CIERRAN LA CITA CON EL ‘BLUES’ DE CAZORLA

El festival Blues Cazorla dijo adiós con una última jornada en la que algunos de los grandes profesionales del ámbito internacional dieron lo mejor de sí mismos para satisfacción del respetable. La cita se despidió con el buen ambiente y la música más selecta como notas dominantes.

El tramo final de la XVII edición del Blues Cazorla liberó los restos sobre la tarde y la noche del sábado 23. Llegando todo a su fin, el esfuerzo resulta agradecido. Así lo entendió Alex Caporuscio Trio, primero de la tarde y empujado por los últimos acordes de Predicador Ramírez, de quien aún llegaba el eco esparcido en la plaza Gambrinus. Caporuscio cultivó un concierto sobre el que los amantes incondicionales de la música apreciaron la cercanía de acordes engendrados en la extensión de la experiencia. Luego, sin dejarse llevar por nombres que pudieran equivocar su origen, Guitar Not So Slim confirmaron que el entramado “blusero” resulta más cercano de lo que en un principio pudiéramos imaginar pues, lejos de nombres y formaciones internacionales, esta banda extremeña está formada por músicos capaces de extraer el mejor “blues” de sus instrumentos.
Fue cosa de Ferroblues cerrar la tarde. Esta formación experimentada, clásica en el panorama nacional, ofreció un concierto elaborado sobre las razones que justifican que estemos ante una de las mejores bandas españolas. Tras ellos, la noche se inició con cambio de conciertos. Sharrie Williams, esperada para el cierre, abrió el escenario Cruzcampo y de su garganta extrajo la portentosa voz con la que grita o susurra la música sentida en el interior. Diva nocturna, junto con su guitarrista James Owens, voló sobre el foso en un abrazo del mejor “blues” con el mejor público. Le siguieron The Holmes Brothers colmando las almas de los presentes con un trabajo que reflejó su trayectoria internacional. Y cuando los años enseñan que el público agradece la humildad de los grandes, estos regalan la armonía y el espíritu de su diferencia. De ahí que, como en la noche anterior sucediera con Bobby Rush, los tres fueran solicitados en el espacio cercano del público donde la falta de idioma se suple con gestos de agradecimiento.
Del tercero en discordia, Charlie Musselwhite, todo está dicho, pero su presencia en el festival pasa por admirar una y otra vez el sonido de la armónica, por aceptar que los maestros dominan el escenario con la voz, la brevedad en los gestos y el sentimiento contenido que descifra el equipaje vital de un músico.
Y, al fin, el último concierto. Virginia Labuat recibió la herencia de un público marcado a base de buenamúsica. Con expectación inició su repertorio a solas con la voz, una muestra breve y a la vez suficiente para definirla como algo nuevo y fresco que supondría una gran sorpresa. Como lo fue tras un recorrido por canciones donde lo clásico y lo contemporáneo se mezclan en un recipiente personal que guarda el secreto de las grandes voces femeninas, aderezada con la cantidad adecuada de sensualidad y cubierta con destellos del aura que protege a los que derivan hacia la grandeza. Fue el suyo el concierto de la expectación y fue el público internacional de Cazorla, acostumbrado a aplaudir leyendas vivas del “blues”, el que, rendido a lo evidente, cerró la madrugada del domingo aplaudiendo, conquistado, el brillo de esta pequeña estrella del festival.

FUENTE:DIARIOJAEN.ES

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