Cazorla y su río.

Cada pueblo nace de su río. Danubio, Nilo,Tajo… Continentes, países, regiones… Somos nuestros ríos, y si Andalucía es Guadalquivir, Cazorla es su río, el Cerezuelo.

buena_cerezuelo RÍO

Aquél puñado de gente que hace 4 milenios acertó a cobijarse en la sierra sin renunciar al sol y las tierras fértiles del valle, se agarraba al tajo del río en la roca de la montaña y a la feraz tierra que de ella arrancaba el agua para dejarla en calmas huertas. Ese tajo pronto fue blanco de cal de roca y aquella gente tendría un nombre, seguramente el de su río. Se dice que nuestro nombre, Cazorla, bien podría ser diminutivo de Cástulo (o Castulona), quién sabe si alguien importante de la capital de la Oretánia se vino a vivir aquí para alejarse del estrés de las intrigas de íberos, romanos y cartagineses, de bodas de princesas con reyes y enfados de militares escipiones. La pequeña Cástulo, Castulula, pronto aquí se decía Casturla, y los árabes del Cerezuelo se llamaron a si mismos del pueblo de Qasturra; y cuando fueron cristianos no pudieron borrar su acento, y fueron Caçorla.

Todos ellos bebieron y comieron del río, de su hortal, de sus sembrados. La fiesta por el fin del ciclo anual de trabajo, la llegada del grano para todo el año y el agradecimiento al dios de turno, terminaron siendo nuestras fiestas patronales de La Entrada del Trigo el 14 de septiembre, y la ofrenda del mismo al Santo Cristo del Consuelo. Recordemos que la imagen llegó en el siglo XVII a la que fue su casa, La Iglesia de Santa María, y allí fue testigo de las ofrendas hasta que el río tiró de sus escrituras de propiedad y, aún en su enfado, la respetó milagrosamente, como dijo el cronista de entonces, año 1694: “[…] sólo quedó la imagen de Ntra. Sra. de Gracia y el Santo Cristo del Consuelo, que se sacó al otro día mojado hasta la mitad y herido de las piedras.”

De las tierras del río, en el valle, venía el trigo, pero el trigo no puede comerse. Hacer harina para el pan de cada día también fue cosa del río. El Cerezuelo, otra vez, fue el encargado de hacer la harina. Una veintena de molinos hidráulicos se encargaron del trabajo en esta zona, y suponían un importante recurso económico porque, entonces, fue toda la comarca la que venía a moler su grano aquí. Y el río que criaba el trigo y que hacía la harina, y traía la prosperidad, empezó a fabricar la luz. En los hoy restaurados edificios de los centros de interpretación del Molino Harinero y Frondosa Naturaleza se encadenaba la molienda primero, con una central hidroeléctrica después.

El río Cerezuelo nos hizo sitio en la sierra, seguramente nos dio nombre, seguridad, agua, comida, comodidad. Hoy, cuando tanta gente nos visita buscando tranquilidad, historia y naturaleza, le reconocemos su valor como mejor sabemos. Desde estos centros de interpretación de La Casa de La Luz intentamos enseñar nuestra naturaleza: montañas, plantas, animales… Y también nuestras costumbres, nuestras raíces, con un molino restaurado que hace honor a nuestro pasado atrayendo visitantes hoy a verlo, como aquellos que venían antaño a disfrutar de sus anteriores servicios.

El río de Cazorla, bien podría ser el Caeçorluelo, el pequeño Cazorla, o el César de Cazorla.

Lo que ustedes prefieran.

FUENTE: cazorla.ideal.es

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