Los secretos mejor guardados en Cazorla

Pocos sitios como Campos de Hernán Perea pueden presumir de poder disfrutar del sol y la nieve al mismo tiempo

Cuentan que de estos montes talaron la madera empleada en la construcción de los barcos de la Armada Invencible

14466527665925 SIERRA MORENA

Jaén, que estos días celebra la Fiesta del Primer Aceite, atesora algunos de esos sitios donde la pupila alcanza sus mayores dimensiones. Algunos de ellos se encuentran bien escondidos para la mayoría en el mayor espacio protegido de España, el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. En pocos lugares fuera de la comunidad andaluza el viajero puede presumir de sol y nieve al mismo tiempo. Es una de las razones por las que Sierra Nevada suma cada año nuevos enamorados. En la Sierra de Segura, durante el invierno se produce el mismo efecto. En meses de verano la temperatura se hace más llevadera a gran altura, aunque se han registrado temperaturas que han batido récords en España. En 1954 se alcanzaron los 45 grados bajo cero. Si a esto sumamos el halo de misterio que encierra un paraje como los Campos de Hernán Perea, la combinación resultante resulta más que atractiva. Sobretodo para los más aventureros e intrépidos.

Los Campos de Hernán Perea se localiza en un altiplano situado a más de 1700 metros de altura. Cuentan que de estos montes talaron la madera empleada en la construcción de los barcos de la Armada Invencible.

El caminante encontrará cierta dificultad para acceder a esta zona debido a los casi inexistentes caminos que conducen a esta elevada meseta. Entre sus características más atractivas destacan las zonas semidesérticas incrustadas en bruscos pliegues de alta montaña que han conducido a más de uno hacia la desorientación.

Uno de los paisajes más interesantes rodean el Pico Banderillas, donde se recomienda la prudencia en caso de desear alcanzar la cima. No obstante, los osados que lo consigan disfrutarán de una inigualable panorámica de los Campos y del trazado de un Guadalquivir recién nacido. De los Campos de Hernán Perea parte una pista forestal que conduce hasta el cerro de Las Empanadas, el pico más alto del parque natural.

Otro destacable elemento natural de este recomendable lugar es un gigantesco pico que recibe el nombre de Galapán. Es uno de los árboles más admirados por los turistas, un pino laricio centenario de más de cuarenta metros de altura, que da la bienvenida al viajero a la entrada a los Campos desde el nacimiento del río Segura.

Campos de Hernán Perea de extienden desde el arroyo del Infierno y Rambla Seca hasta los límites con las provincias de Granada y Albacete. Algunas de las historias que se cuentan sobre este altiplano seco y áspero suelen tener como denominador común la misteriosa desaparición de algunos de sus visitantes, que los más incrédulos atribuyen a lo accidentado del terreno.

FUENTE: www.elmundo.es

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